El truco que transforma los carbohidratos en aliados para reducir calorías

Un sencillo procedimiento aplicado al arroz, las papas o la avena logra disminuir el aporte energético y mejorar el control glucémico.
Interés General16 de junio de 2026

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El almidón resistente ha ganado relevancia en la nutrición por su capacidad para mejorar la alimentación y facilitar la pérdida de peso. Según el nutricionista español, Saúl Sánchez, entrevistado por Men’s Health, enfriar ciertos alimentos después de cocinarlos permite que parte de sus almidones se transformen en una forma que no se digiere en el intestino delgado, sino que pasa al colon y es fermentada por la microbiota, lo que lo distingue de otros hidratos al no aportar energía directa y favorecer la salud metabólica.

Este tipo de almidón, incrementado mediante el enfriado de alimentos ricos en carbohidratos, ayuda a controlar la glucosa y a reducir la liberación de insulina, beneficiando especialmente a quienes presentan diabetes o prediabetes. Además, diversos estudios muestran que disminuye la inflamación, promueve la saciedad y mejora el perfil lipídico y la diversidad intestinal, lo que contribuye a reducir el riesgo cardiovascular.

Cómo se incrementa el almidón resistente en los alimentos

El interés por el almidón resistente se ha expandido en la nutrición como recurso para quienes buscan optimizar su alimentación o bajar de peso. Según el especialista, “de esta manera provoco que parte del almidón se transforme en almidón resistente, que no es digerible por parte del intestino”.

El procedimiento permite reducir entre un 5 y un 10% las calorías y los carbohidratos aprovechables en alimentos ricos en almidón, que pasan a ser fermentados en el intestino sin aportar energía. Esta transformación favorece la generación de compuestos antiinflamatorios beneficiosos. La cantidad de almidón resistente depende de la madurez, la cocción y la forma de conservar los productos. Aplicar este truco en la cocina incrementa notablemente la presencia de almidón resistente.

Cómo influye la cocción y el enfriado en la formación de almidón resistente

El proceso de cocción y el posterior enfriado de ciertos alimentos puede alterar la cantidad de almidón resistente presente en ellos. Según explica Sánchez, el grado de madurez de frutas, hortalizas, cereales o legumbres y la forma en que se cocinan influyen en la concentración de este tipo de almidón. Pero es especialmente relevante la conservación posterior: enfriar los alimentos tras su cocción puede incrementar notablemente la cantidad de almidón resistente que contienen.

Alimentos como el arroz, la avena o las papas son ejemplos en los que este efecto se observa claramente. Tras ser cocidos y luego enfriados, parte del almidón que contienen se transforma en almidón resistente, lo que cambia sus propiedades nutricionales y metabólicas. Este sencillo truco culinario puede marcar una diferencia para quienes buscan optimizar su dieta.

Efecto de enfriar alimentos ricos en carbohidratos sobre las calorías y los carbohidratos útiles

El enfriado de alimentos ricos en carbohidratos no solo modifica su composición, sino que también impacta en el valor energético y la cantidad de carbohidratos disponibles para el organismo. Por ejemplo, 100 gramos de arroz recién cocido aportan unas 130 calorías y 30 gramos de carbohidratos, mientras que la misma cantidad de arroz que ha sido refrigerado durante 12 horas reduce su aporte a aproximadamente 115 calorías y 26-27 gramos de carbohidratos.

Esta transformación se produce porque parte del almidón se convierte en almidón resistente, que no es digerido por el intestino y, por lo tanto, no se convierte en energía utilizable. El resultado es una reducción del 5-10% en las calorías y los carbohidratos útiles, que pasan a ser fermentados por la microbiota, generando ácidos grasos de cadena corta con efecto antiinflamatorio y beneficios metabólicos.

Impacto del almidón resistente en el índice glucémico y el control de la glucosa

La presencia de almidón resistente en los alimentos tiene un efecto directo sobre su índice glucémico, disminuyéndolo y contribuyendo a que la elevación del azúcar en sangre sea más lenta y progresiva. Esto reduce los picos de glucosa y, por tanto, la liberación de insulina necesaria para su procesamiento. Según Sánchez, este aspecto resulta de especial interés para personas con resistencia a la insulina o prediabetes, ya que facilita una mejor gestión de los niveles de azúcar en sangre.

El hecho de que el azúcar se absorba más lentamente gracias al almidón resistente mejora el perfil glucémico y puede favorecer el control metabólico en quienes presentan alteraciones en este ámbito. Estos beneficios, sumados a los efectos sobre la microbiota y la saciedad, contribuyen a que el almidón resistente sea considerado una herramienta útil dentro de una dieta orientada a la salud.

Recomendaciones para quienes buscan perder peso o mejorar la salud metabólica

Para quienes desean perder peso o mejorar su salud metabólica, Sánchez recomienda incorporar el hábito de enfriar los alimentos con alto contenido de carbohidratos antes de consumirlos. Esta estrategia, junto a una dieta adecuada y la práctica de ejercicio de fuerza, puede ayudar a reducir la carga calórica y glucémica de las comidas, optimizando los resultados en el control de peso y la salud general.

El consejo es sencillo: cocinar alimentos como arroz, avena o papas, enfriarlos en el refrigerador durante al menos 12 horas y luego consumirlos. Así, se incrementa la proporción de almidón resistente y se obtienen los beneficios asociados a este tipo de carbohidrato, tanto en la regulación del azúcar en sangre como en la reducción de calorías absorbidas.

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