


11 hábitos saludables para tener uñas fuertes y sanas



El cuidado diario de las uñas puede prevenir lesiones, infecciones y revelar señales tempranas de problemas de salud. Según la American Academy of Dermatology (AAD), mantener una rutina adecuada es esencial para conservarlas fuertes y reducir el riesgo de daños frecuentes.
La entidad médica estadounidense resalta que el estado de las uñas refleja la salud general. Recomienda consultar a un dermatólogo certificado si las uñas cambian de forma, color, se inflaman o presentan dolor persistente.
11 hábitos saludables para tener uñas sanas
La AAD sintetiza en su guía oficial una serie de rutinas que pueden adoptarse en casa, tanto para manos como para pies, y que ayudan a mantener la integridad y el aspecto de las uñas.
1. Mantenerlas limpias y secas
La humedad favorece la proliferación de bacterias y hongos. Mantener las uñas secas y limpias reduce el riesgo de infecciones y previene la aparición de problemas frecuentes.
La Mayo Clinic advierte que la higiene excesiva, como el uso constante de jabones antibacterianos o desinfectantes, también puede eliminar aceites protectores naturales y facilitar la aparición de grietas, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a infecciones. Por ello, la entidad aconseja emplear jabones suaves y secar las manos de manera delicada tras el lavado.
2. Hidratarlas después de quitar el esmalte
Muchos removedores contienen sustancias que resecan. Se aconseja aplicar crema hidratante después de retirar el esmalte para contrarrestar la sequedad.
3. Cortarlas en línea recta y redondear las puntas
Utilizar tijeras o cortaúñas afilados, y dar una ligera forma redondeada en las puntas, ayuda a que las uñas sean más resistentes y menos propensas a quebrarse.
4. Limarlas con una lima de cartón
El limado regular con una lima de cartón mantiene la forma de la uña y evita que se enganchen o se astillen.
5. Evitar morderse las uñas y retirar la cutícula
La academia desaconseja estos hábitos porque pueden dañar la estructura de la uña y favorecer la entrada de infecciones.
6. No usar las uñas como herramientas
Abrir objetos, como latas, puede astillar o fracturar las uñas. Es preferible utilizar herramientas apropiadas para evitar lesiones.
7. Protegerlas del exceso de agua
El contacto frecuente con agua debilita las uñas. Usar guantes al limpiar o lavar platos, y aplicar crema tras lavarse las manos, ayuda a preservar su fortaleza.
8. Recortar las uñas de los pies con regularidad
Mantener cortas las uñas de los pies disminuye el riesgo de golpes o lesiones. Si están gruesas, se recomienda un baño de agua tibia y sal antes de cortarlas.
9. No intentar extraer una uña encarnada
Intentar remover una uña encarnada por cuenta propia puede empeorar la lesión. Consultar con un dermatólogo es la mejor opción, especialmente si hay signos de infección.
10. Elegir calzado adecuado y alternar pares
Usar zapatos de la talla justa y cambiarlos cada día previene daños. Además, en piletas y duchas públicas, se aconseja usar ojotas para evitar infecciones fúngicas.
11. Extremar los cuidados en manicura y pedicura
La AAD sugiere no rasurarse las piernas antes de una pedicura, llevar instrumentos propios al salón y asegurarse de que las tinas estén bien desinfectadas. Estos cuidados evitan la transmisión de bacterias y hongos.
Por qué las uñas pueden debilitarse y volverse frágiles
La exposición prolongada a la humedad y el contacto repetido con agua pueden hacer que las uñas se descamen o se partan. Además, hábitos como morderlas, retirar la cutícula o usarlas para abrir objetos, aumentan el riesgo de lesiones y fisuras.
También se advierte sobre los efectos de ciertos productos cosméticos. Los removedores de esmalte pueden resecar la lámina ungueal, y los esmaltes endurecedores pueden incrementar su rigidez y, paradójicamente, favorecer la rotura.
Según especialistas de Harvard Medical School, la aplicación frecuente de esmaltes y productos químicos sin pausas adecuadas puede alterar la permeabilidad de la uña y volverla más quebradiza. Los expertos recomiendan dejar las uñas “descansar” sin esmalte al menos una semana al mes para favorecer su recuperación.
El uso de uñas artificiales no debe ser un recurso para ocultar daños, ya que puede agravar problemas preexistentes, especialmente en personas propensas a infecciones por hongos o con uñas frágiles.
Cuando una uña cambia de aspecto, se hincha o causa molestias, la indicación es acudir a un dermatólogo. Esta recomendación es aún más relevante para personas con enfermedades como diabetes o mala circulación, donde cualquier lesión menor puede tener consecuencias mayores.
INFOBAE








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