


Los smartphones afectan el sueño de los adolescentes: un estudio reveló cuánto descanso pierden por usar el celular de noche



Una investigación publicada en la revista científica JAMA Pediatrics encontró que utilizar el teléfono después de las 22 horas se relaciona con menos tiempo de descanso, dificultades para conciliar el sueño y despertares nocturnos. Los especialistas advirtieron sobre las consecuencias para la concentración, el rendimiento escolar y el bienestar emocional.
El uso de teléfonos inteligentes durante la noche se convirtió en una práctica habitual entre los adolescentes. Sin embargo, una nueva investigación científica advirtió que permanecer conectado hasta altas horas puede afectar significativamente la cantidad y la calidad del sueño.
El estudio, publicado el 19 de octubre de 2026 en la revista JAMA Pediatrics, encontró que los adolescentes que utilizan sus smartphones después de las 22 horas durante más tiempo del habitual presentan mayores dificultades para dormirse, descansan menos y experimentan interrupciones durante la noche.
La investigación fue encabezada por el doctor Dimitri Christakis, profesor de pediatría general del Instituto de Investigación Infantil de Seattle, en Estados Unidos.
Los resultados aportan nueva información sobre la relación entre los hábitos digitales y el descanso adolescente, una etapa de la vida en la que dormir adecuadamente resulta fundamental para el desarrollo físico, cognitivo y emocional.
Un estudio que analizó casi 7.600 noches de descanso
Para desarrollar la investigación, los científicos analizaron información correspondiente a 425 adolescentes que participaban en un estudio de seguimiento sobre el desarrollo cerebral.
La edad promedio de los participantes era de aproximadamente 15 años.
Los investigadores reunieron registros correspondientes a casi 7.600 noches, lo que permitió comparar los patrones de utilización del teléfono con las características del descanso.
Una de las particularidades del trabajo fue que se evaluaron las variaciones de uso del celular de cada participante respecto de sus propios hábitos habituales.
De esta manera, los especialistas pudieron identificar qué ocurría durante las noches en las que un adolescente utilizaba su dispositivo durante más tiempo del acostumbrado.
Los resultados mostraron una asociación entre el incremento del uso nocturno del smartphone y diferentes alteraciones del sueño.
Los adolescentes dormían 20 minutos menos
Uno de los datos más relevantes de la investigación fue la reducción del tiempo total de descanso.
Durante las noches en las que los adolescentes utilizaban el teléfono después de las 22 horas por encima de su promedio habitual, dormían aproximadamente 20 minutos menos.
Aunque esta disminución puede parecer pequeña, los especialistas señalaron que la pérdida reiterada de minutos de descanso puede adquirir importancia cuando se acumula durante varios días.
La investigación también encontró dificultades para iniciar el sueño.
En esas noches, los adolescentes tardaban alrededor de 64 minutos en quedarse dormidos, según los registros analizados.
Este resultado evidencia que el problema no se limita a permanecer despierto utilizando el dispositivo, sino que también puede extenderse al momento en que se intenta descansar.
Más despertares durante la noche
El estudio identificó otra asociación importante entre el uso del celular y la continuidad del sueño.
Los adolescentes que permanecían más tiempo conectados tenían una mayor probabilidad de despertarse nuevamente durante los primeros 30 minutos posteriores a haberse dormido.
Este fenómeno se conoce como fragmentación del sueño y puede impedir que el descanso se mantenga de manera estable.
Dormir durante varias horas no siempre garantiza una recuperación adecuada si existen interrupciones frecuentes.
Por eso, los especialistas consideran importante evaluar tanto la duración del sueño como su continuidad.
Los resultados sugieren que utilizar el smartphone inmediatamente antes de acostarse también puede influir sobre la estabilidad del descanso.
Incluso el uso durante los últimos cinco a quince minutos previos a quedarse dormido estuvo relacionado con una mayor cantidad de despertares nocturnos.
El efecto acumulativo del uso del celular
Los investigadores observaron que las alteraciones del descanso aumentaban a medida que se incrementaba el tiempo de utilización del dispositivo después de las 22 horas.
Cada minuto adicional de uso por encima del promedio habitual del adolescente se asociaba con un mayor retraso para dormirse y con una reducción del tiempo total de sueño.
Este hallazgo refuerza la importancia de considerar no solamente la presencia del teléfono en el dormitorio, sino también cuánto tiempo se utiliza durante las horas destinadas al descanso.
El doctor Daniel Bigman, psiquiatra infantil y adolescente y especialista en medicina del sueño de Northwell Health, en Nueva York, analizó los resultados y explicó que el uso nocturno de estos dispositivos puede retrasar la hora de acostarse y dificultar que el organismo alcance un sueño estable.
Por qué los teléfonos pueden interferir con el descanso
Los especialistas identificaron diferentes mecanismos que podrían explicar la relación entre el uso nocturno de los smartphones y las alteraciones del sueño.
Uno de ellos es el desplazamiento del horario de descanso.
Cuando un adolescente permanece utilizando el celular, dedica a esa actividad un tiempo que podría estar destinado a dormir.
De esta manera, las conversaciones, los videojuegos, los videos y las redes sociales pueden prolongar la vigilia más allá del horario habitual.
Pero el problema no se limita exclusivamente al tiempo que se permanece despierto.
Los contenidos digitales también pueden producir estimulación mental y emocional.
Los mensajes, las notificaciones y la interacción permanente con otras personas mantienen la atención activa y pueden dificultar la relajación necesaria para conciliar el sueño.
Según explicó Bigman, estas actividades envían señales sensoriales al cerebro que favorecen el estado de alerta cuando el organismo debería comenzar a prepararse para descansar.
La luz de las pantallas y el reloj biológico
Otro factor que puede intervenir es la iluminación emitida por las pantallas.
El organismo humano posee un sistema de regulación interna que organiza los períodos de sueño y vigilia.
Este mecanismo, conocido como ritmo circadiano, utiliza la luz ambiental como una de sus principales señales.
La exposición a la iluminación durante la noche puede influir sobre los procesos que regulan el descanso, aunque su efecto depende de la intensidad de la luz, el tiempo de exposición y otros factores.
Los especialistas consideran que el impacto del smartphone debe evaluarse de manera integral, teniendo en cuenta tanto la iluminación como la estimulación producida por los contenidos y el tiempo que se deja de dormir.
Por qué las 22 horas aparecen como un horario importante
Uno de los aspectos destacados de la investigación es que permitió identificar una franja horaria especialmente relacionada con las dificultades de descanso.
El uso del teléfono después de las 22 horas mostró una asociación con un menor tiempo de sueño y con retrasos para quedarse dormido.
Este resultado no significa que las 22 horas representen un límite biológico idéntico para todos los adolescentes.
Sin embargo, constituye una referencia práctica que puede ayudar a las familias a establecer hábitos nocturnos más saludables.
Los investigadores consideran que reducir el uso del smartphone durante las últimas horas del día podría contribuir a mejorar la calidad del descanso.
Las consecuencias de dormir mal durante la adolescencia
El descanso adecuado resulta especialmente importante durante la adolescencia debido a los cambios físicos, hormonales y neurológicos que se producen en esta etapa.
Dormir poco o experimentar interrupciones frecuentes puede afectar diferentes aspectos de la vida cotidiana.
Bigman explicó que la fragmentación del sueño puede relacionarse con dificultades de atención y concentración, además de problemas para mantener un rendimiento adecuado en las actividades escolares.
Los adolescentes que descansan insuficientemente también pueden experimentar mayor irritabilidad y reacciones emocionales más intensas.
Entre las posibles consecuencias se encuentran el aumento del estrés, la ansiedad, la somnolencia durante el día y una disminución de la motivación.
El especialista señaló que la falta de descanso también puede dificultar el control de los impulsos y la toma de decisiones.
En determinados casos, los problemas persistentes de sueño pueden contribuir a síntomas relacionados con un estado de ánimo deprimido.
Sin embargo, estas asociaciones no implican que el uso del teléfono sea la única causa de esas dificultades.
El bienestar emocional y el rendimiento escolar dependen de múltiples factores, entre ellos la salud general, las condiciones familiares y los hábitos cotidianos.
Qué pueden hacer las familias para mejorar el descanso
Los especialistas señalaron que establecer límites al uso nocturno del celular puede ser una medida útil para proteger el sueño de los adolescentes.
No obstante, Bigman recomendó evitar que estas decisiones se conviertan exclusivamente en amenazas o castigos.
En lugar de plantear la retirada del teléfono como una sanción, sugirió fomentar actividades que ayuden a disminuir la estimulación antes de acostarse.
Entre las alternativas mencionadas se encuentran la lectura, escuchar música tranquila, realizar ejercicios de relajación y practicar estiramientos suaves.
Estas actividades pueden contribuir a generar un ambiente más favorable para el descanso.
También resulta conveniente acordar horarios familiares para finalizar el uso de dispositivos electrónicos y mantener rutinas relativamente estables.
El objetivo es facilitar una transición progresiva entre las actividades del día y el momento de dormir.
La importancia de una rutina nocturna saludable
Además de limitar el uso del smartphone, existen otros hábitos que pueden favorecer el descanso.
Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse ayuda a organizar el reloj biológico.
También es recomendable procurar que el dormitorio sea un ambiente tranquilo, con una temperatura agradable y sin interrupciones innecesarias.
Reducir las notificaciones durante la noche puede evitar que los mensajes o las aplicaciones provoquen despertares.
En el caso de los adolescentes que utilizan el teléfono como despertador, puede considerarse el uso de un reloj independiente para disminuir la necesidad de mantener el dispositivo cerca de la cama.
Las recomendaciones deben adaptarse a la edad, las responsabilidades escolares y las necesidades individuales.
Un problema que va más allá del tiempo frente a la pantalla
La investigación pone de manifiesto que no todos los momentos de utilización del smartphone tienen las mismas consecuencias.
El horario en que se usa el dispositivo puede resultar tan importante como la cantidad total de tiempo dedicado a él.
Las actividades digitales durante la noche coinciden con un período en el que el organismo necesita reducir progresivamente la estimulación y prepararse para descansar.
Por esta razón, los especialistas consideran importante prestar atención a los hábitos tecnológicos que se desarrollan antes de acostarse.
La investigación es observacional, por lo que sus resultados permiten identificar asociaciones, pero no demostrar por sí solos que el uso del teléfono sea la causa directa de todas las alteraciones detectadas.
Aun así, los hallazgos ofrecen argumentos para promover una utilización más equilibrada de los dispositivos.
Reducir el uso nocturno del smartphone puede favorecer el sueño
El estudio publicado en JAMA Pediatrics aporta evidencia sobre la relación entre el uso nocturno de teléfonos inteligentes y la calidad del descanso adolescente.
Los resultados mostraron que utilizar el celular después de las 22 horas durante más tiempo del habitual se asocia con una reducción de aproximadamente 20 minutos en el sueño total, demoras para quedarse dormido y una mayor probabilidad de despertares nocturnos.
Los investigadores consideran que disminuir la utilización del teléfono durante las últimas horas del día, especialmente inmediatamente antes de acostarse, puede representar una medida beneficiosa.
La principal recomendación consiste en promover hábitos digitales saludables y establecer rutinas que permitan a los adolescentes contar con el tiempo de descanso necesario.
En una etapa fundamental para el aprendizaje, la concentración y el desarrollo emocional, proteger la calidad del sueño constituye una prioridad para la salud y el bienestar.
INFOBAE








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