¿Por qué tener una huerta en casa? ¿Qué beneficios nos aporta?

Locales 03 de septiembre de 2020
En estos días, pareciera que cultivar nuestros propios alimentos, se asocia a una moda, a un evento pasajero sin trascendencia de estos tiempos. Sin embargo, en todos nuestros ancestros, encontramos un cultivador.
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En nuestra ciudad, hay muchas familias que cuentan con espacio de huerta en sus hogares. Hoy entrevistamos a Susana Rufino, una mujer apasionada de esta tarea que se capacitó sobre la temática y comparte sus saberes, invitando a otras personas a sumarse a este hábito tan saludable.

Según ella, nuestros abuelos conocían el valor de la autoproducción de alimentos; entendiéndola como un sinónimo de salud física, mental y espiritual, que nos permitía la integración personal con los elementos de la Naturaleza.

La huerta, es eso, es un regreso a los saberes de nuestros abuelos. Es parte de un ritual, de un momento de encuentro donde puede participar toda la familia.

No hace falta contar con grandes espacios de tierra para cultivar y la diversidad de alimentos a trabajar, es infinita. En ella, se pueden sembrar desde aromáticas, hortalizas, frutales, legumbres.

Las plantaciones a gran escala, muchas veces, se realizan con escasa luz solar, utilizando fertilizantes que no aportan valor nutricional a nuestro organismo. Mientras que, la huerta domiciliaria; respeta los procesos de germinación de las semillas, el ciclo de crecimiento natural de la planta, los ciclos lunares para la plantación.

Ese acompañamiento y respeto del cultivador hacia los elementos (Tierra / Agua / Luz / Aire), genera una relación diferente entre lo producido y quien lo consume. Ya no hablamos de alimentos, hablamos de incorporar nutrientes tan necesarios para nuestro desarrollo.

Susana cuenta que, los alimentos que cultivamos en casa, aportan un potencial energético diferente. Porque llevan el acompañamiento amoroso de quien los cultiva.

En el patio de su casa, nuestra entrevistada, realizó una huerta en la que no falta nada: papas, lechuga, achicoria, espinaca, perejil, rabanitos. Inclusive plantas de limonero, naranjo e higuera en macetas. Demostrando que se trata de una práctica sencilla que todos podemos realizar más allá de cuán grande sea el espacio que disponemos en nuestros hogares.

Si preguntamos por los beneficios de contar con alimentos cultivados en nuestro hogar; Susana enumeró:

•Mejora los hábitos alimenticios y nutricionales del grupo familiar

•Colabora en el desarrollo de vínculos sanos y espacios de trabajo con todos los integrantes de la familia

•Excelente forma de realizar actividad física y combatir el sedentarismo

•Reduce el estrés

•Favorece la economía familiar (no sólo por la reducción de gasto de compra sino también por la posibilidad de emprendimiento / trabajo)

•Promueve la integración del Hombre con la Naturaleza: mientras desmalezamos y limpiamos la zona a trabajar, también lo hacemos en nuestro interior

•Activa prácticas de generosidad y solidaridad ante el hecho de compartir con otros lo producido

•Dentro de lo ambiental, la rotación y trabajo de suelos, colabora con la sustentabilidad de las tierras (evita inundaciones)

•Mitiga el impacto ambiental (en menor escala pero más huertas haya en los hogares, mayor será el cuidado planetario).

Actualmente, el ritmo de vida que sostenemos; nos genera una desconexión con la Naturaleza. Esto provoca sensaciones de miedos, angustias, depresión. Un modo de reconectarse con la Tierra y beneficiarse del intercambio constante de energía es la autoproducción de alimentos en casa.

Susana nos invita a sumarnos, a hacer nuestra propia huerta en casa. Y para ello, ofrece asesoramiento gratuito a quien lo precise.

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