Leer y comprender en tiempos de pandemia

Locales 31 de marzo de 2020
Como en un barco que se hunde, así de análogo, se encuentra nuestra comprensión lectora. Asistimos y escuchamos en diferentes ámbitos, pero sobre todo cuando un alumno ingresa a la Educación Superior o a la Universidad, es que no saben “comprender textos”, sin embargo, esta premisa se traslada no solamente a una cuestión académica: nos involucra a todos.
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En estos tiempos que corren (y no tan deprisa), en tiempos de aislamiento social porque un virus ha venido a reinventarnos y reorganizarnos, llegan a nuestros teléfonos, miles de textos y aquí el kit de la cuestión que nos invita a preguntarnos y repreguntarnos: ¿qué leo cuándo leo?, ¿leemos del mismo modo todo aquello que leemos?, existe una representación social adecuada de este ejercicio?

El COVID – 19  vino para que nos detengamos a pensar y poner sobre el tapete que comprender un texto implica de algún modo poder “pilotearlo”. De este modo, comprender un texto es un trabajo y como tal requiere de esfuerzo y lleva tiempo. Entonces, para pilotear la comprensión hay que trabajar para que ocurra, por eso, entran en juego los conocimientos previos que se tengan de algún tema, los conocimientos lingüísticos, conocimientos de esquemas textuales y las particularidades de la inserción de los discursos que circulan en una comunidad para tener una idea del sentido de lo que se lee.

Estamos inmersos frente a una pantalla en la que nos llega diversidad de textos que necesitan ser comprendidos. Una respuesta a un interrogante planteado más arriba es saber qué leo cuando leo. Si en un texto que se nos presenta dice: “que el horario de atención de los comercios es de 09 a 17 hs”, será necesario que ese lector preste atención a ese sintagma, es decir que nos está diciendo que es algo que está ocurriendo “ahora”, no ayer, ni aún menos en un futuro. Tal vez, el no prestar atención a ciertas palabras, se incurra a la infracción, al no respetar tales “normas” impuestas. Pero no nos detendremos a hacer un análisis de aquello que se respeta y no; nos detendremos es poder comprender todo aquello que circula.

Lo que sigue no se parece  a un recetario, no obstante, son algunas claves para pode ir “piloteando” la comprensión.  Para ello, tanto los textos orales y escritos que circulan merecen de una lectura completa a fin de hacernos una idea general de lo que leemos, por el contrario, si hacemos una primera lectura oración por oración, o párrafo por párrafo, caemos en que esa información se disgrega y es complejo establecer las relaciones entre las ideas.

Frente a una pandemia que vino a desestabilizarnos como sociedad, aparecieron nuevos términos o palabras en la que no podemos inferir su significado. Por eso, una buena clave es buscar esa información por otro lado, consultarles a especialistas de epidemiología, por ejemplo, y, también, lo que acuerde o contraste con nuestras opiniones.

En este camino de construir el significado del texto, el lector tiene que encontrar relaciones con lo que está leyendo. Comprender, es entonces, que algunos hechos suceden antes o después de otros; que una acción puede ser presentada como la causa de otra o su consecuencia, así, por lo tanto, que si existen tipologías textuales que nos están advirtiendo sobre la capacidad de contagio del virus, leamos detenidamente y que esta causa no nos lleve a una consecuencia.

Finalmente, estamos convencidos  de que ciertos supuestos que circulan en la sociedad en cuanto al “que lee mucho, lee bien”, o “si se lee fluidamente, se logra una excelente comprensión”, tal vez, lleguen a ser erróneos porque lo que se quiso transmitir es que la lectura es un trabajo que requiere un lector atento y dispuesto a esforzarse para conseguir “construir” un significado.

Con lectores atentos y los recaudos necesarios son las claves para ir batallando en tiempos de pandemia.

Profesor de Lengua y Literatura Marcelo Ferrero

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