Hoteles de Inmigrantes. . . Por Roberto Lance

Zonales 08 de octubre de 2018
En julio de 1857 la “Asociación Filantrópica de Inmigración” habilitó en Buenos Aires de forma particular (mediante una subvención gubernamental) un edificio para alojar inmigrantes, ubicado sobre calle Corrientes con puerta de acceso en el Nº 8. Y el día 13 de agosto del mismo año alojó al primer contingente proveniente de El Havre, constituido por 36 personas de nacionalidad suiza (7 varones, 7 mujeres, y 22 menores), de los cuales treinta figuraban como labradores.
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Este lugar prestó servicios hasta 1874, año que se abrió el “Asilo de Inmigrantes Provisorio de Palermo”, con posterioridad los contingentes fueron albergados por razones diversas en distintos domicilios hasta la construcción definitiva del “Hotel de Inmigrantes Redondo” conocido también como “La Rotonda”  ubicado en la Ribera, en la zona de la Terminal de Ferrocarril Gral. Belgrano (Andén Nº 9); el mismo fue utilizado desde el 27 de enero de 1888 hasta el mes de julio de 1911 en que fue demolido para construir la nueva estación de Retiro. Estaba conformado por dos cuerpos adosados, uno de forma poligonal donde funcionaban los dormitorios, y otro alargado con los sanitarios, cocinas, comedores, oficinas administrativas, patios y tanques de agua.

Por lo general los inmigrantes tenían derecho a cinco días de alojamiento gratis mientras buscaban trabajo; dicho plazo podía extenderse por enfermedad o no haber conseguido empleo.  A la salida del hotel estaban los “promotores de los conventillos” que los trasladaban en carros a sus nuevos destinos …

En 1911 el Presidente Roque Sáenz Peña inauguró el último “Hotel de Inmigrantes”, que ocupó seis hectáreas en Puerto Nuevo (a poca distancia del anterior), donde pasó a funcionar más tarde la Escuela de Guerra Naval (actual calle Antártida Argentina 1355). Contaba con planta baja y tres pisos, con una capacidad de hasta 3000 personas. Era la puerta de entrada al país, allí se verificaba la documentación y aptitud sanitaria de las personas, y se sellaban las “carteras de identidad”, hoy pasaportes. En 1953 se cerró en forma definitiva dado la merma del flujo inmigratorio, y en 1995 fue declarado Monumento Histórico Nacional; en la actualidad este predio pertenece a la Dirección Nacional de Migraciones y el antiguo Hotel fue convertido en el “Museo de la Inmigración”.

En Italia trataron de organizar el traslado de personas mediante un Manual escrito por Arrigo de Zettiry,  publicado en 1913 por el Reale Commissariato dell Emigrazione de Roma, titulado: “Manualle dello Emigrante Italiano all ´ Argentina”, era entregado a los futuros migrantes de manera gratuita; fue traducido al castellano por Diego Armus.

En él se enumeraban los requisitos legales para emigrar, por ejemplo: "Los jóvenes menores de 16 años de edad deben certificar que fueron revacunados entre los ocho y once años; quienes no han cumplido quince años deben obtener la Libreta de Trabajo que el alcalde les expedirá de manera gratuita. Sin gastos de ningún tipo el emigrante obtiene el pasaporte… Una vez obtenido el pasaporte es el momento de pensar en el pasaje de barco…”

Los contingentes que arribaron mediante la inmigración planificada como en nuestra región, una vez desembarcados en Buenos Aires eran transportados en embarcaciones más pequeñas (70 personas) hasta el puerto de Santa Fe, y desde allí en carros hasta su destino definitivo …

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