"La zapatilla encantada"

Locales 27 de abril de 2018
Se presentará el domingo 29 de abril a las 18:00 hs en el Cine Teatro Rivadavia "La zapatilla encantada" en conmemoración por el Día Internacional de la Danza.
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Para festejar este día tan especial para el arte de la danza, la Profesora Flavia Oggier y el grupo de alumnas de Danzas Clásicas brindan una función a total beneficio de la Biblioteca Popular Centro Rivadavia.

Con esta hermosa obra, adaptación de La Cenicienta, de Charles Perrault, el cuerpo de danza clásica nos brinda momentos llenos de magia y belleza para que disfrute toda la familia.

La entrada anticipada tiene un valor de un bono contribución de $ 100 y en puerta $ 150, y está en venta en la Biblioteca y a través de las alumnas de Danza.

La UNESCO instituyó el 29 de abril como Día Internacional de la Danza en el año 1982 y desde entonces se festeja en todo el mundo en esa fecha con distintas actividades.

En una de esas ocasiones, la bailarina Trisha Brown, una de las grandes pioneras de la danza posmoderna estadounidense, expresó el siguiente mensaje (año 2017):

Me convertí en bailarina por mi deseo de volar. Trascender la gravedad fue algo que siempre me emocionó. No hay un significado secreto en mis obras. Son un ejercicio espiritual que toma una forma física.

La danza proyecta y amplía el lenguaje universal de la comunicación, dando lugar a la alegría y a la belleza, al avance del conocimiento humano.

La danza es la posibilidad de crear…, una y otra vez…., en el pensamiento, en la acción, en la puesta en escena, en la interpretación.

Nuestros cuerpos son una herramienta para la expresión y no un medio para la representación.

Esta sensación libera nuestra creatividad, que es la esencia y el don de la capacidad artística.

De los bailarines de Argentina, fue Julio Bocca el convocado para expresar su mensaje para el Día Internacional de la Danza y lo hizo en al año 2010:

La Danza es disciplina, es trabajo, es enseñanza, es comunicación.

Con ella nos ahorramos palabras que tal vez otras personas no entenderían y, en cambio,

establecemos un idioma universal que nos es familiar a todos. Nos da placer, nos hace libres

y nos consuela de la imposibilidad que tenemos los humanos de volar como los pájaros,

acercándonos un poco al cielo, a lo sagrado, a lo infinito.

Es un arte sublime, diferente cada vez, que se parece tanto a hacer el amor que al finalizar

cada representación nos deja el corazón latiendo muy fuerte y esperando con ilusión la próxima vez.

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