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date_published: "2026-10-22T09:32:00-03:00"
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# Espinacas con salsa blanca: una receta rápida, fácil y cremosa para disfrutar en cualquier comida

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Esta preparación tradicional combina el sabor de las espinacas con la suavidad de una salsa blanca casera. Con ingredientes económicos y un procedimiento sencillo, se puede preparar en aproximadamente 25 minutos y resulta ideal para acompañar carnes, pollo, pescado o disfrutar como plato principal liviano.

Las espinacas con salsa blanca son una de esas recetas clásicas que forman parte de la cocina familiar argentina. Su combinación de verduras y una salsa cremosa permite elaborar una comida nutritiva, sabrosa y sencilla, sin necesidad de utilizar ingredientes complicados.

Este plato se destaca por su versatilidad, ya que puede servirse como guarnición de milanesas, pollo al horno o pescado a la plancha. También puede disfrutarse solo, acompañado de pan tostado o con un poco de queso rallado.

La preparación consiste en cocinar las hojas de espinaca, retirarles el exceso de agua y mezclarlas con una salsa blanca casera, también conocida como bechamel, elaborada a partir de manteca, harina y leche.

El resultado es una preparación suave y cremosa, con un delicado aroma a nuez moscada, que puede realizarse en pocos minutos.

**Cómo preparar espinacas con salsa blanca**

Esta receta utiliza espinacas frescas o congeladas y una salsa blanca de consistencia espesa, que permite integrar todos los ingredientes sin que la preparación quede demasiado líquida.

Uno de los secretos para conseguir un buen resultado es escurrir correctamente las espinacas después de cocinarlas, ya que el exceso de agua puede modificar la textura de la salsa.

**Tiempo de preparación**

Tiempo total: 25 minutos.

Preparación de los ingredientes: 5 minutos.

Cocción de las espinacas y elaboración de la salsa blanca: 20 minutos.

Ingredientes para preparar espinacas con salsa blanca

Para elaborar esta receta se necesitan los siguientes ingredientes:

- 1 kilogramo de espinacas frescas o 500 gramos de espinacas congeladas.
- 3 cucharadas de manteca.
- 3 cucharadas de harina común.
- 500 centímetros cúbicos de leche.
- 1 pizca de nuez moscada.
- Sal a gusto.
- Pimienta negra a gusto.
- 2 cucharadas de queso parmesano rallado, opcional.

**Preparación paso a paso**

1. Lavar las espinacas

Lavar cuidadosamente las hojas de espinaca con abundante agua para eliminar cualquier resto de tierra o suciedad.

Retirar los tallos más gruesos y conservar las hojas para la preparación.

1. Cocinar las espinacas

Colocar una olla con agua y una pequeña cantidad de sal sobre el fuego.

Cuando el agua comience a hervir, incorporar las espinacas y cocinarlas durante aproximadamente cinco minutos, hasta que estén tiernas.

1. Escurrir correctamente

Retirar las espinacas del agua y colocarlas en un colador.

Presionar suavemente con una cuchara para eliminar la mayor cantidad posible de líquido.

Este procedimiento es fundamental para evitar que la salsa blanca pierda consistencia.

1. Picar las espinacas

Una vez escurridas, cortar las hojas en trozos medianos.

No es necesario picarlas demasiado pequeñas, ya que conviene conservar parte de su textura.

Reservarlas mientras se prepara la salsa blanca.

1. Derretir la manteca

Colocar una sartén profunda o una cacerola pequeña a fuego medio.

Agregar las tres cucharadas de manteca y dejar que se derritan lentamente, evitando que adquieran un color oscuro.

1. Incorporar la harina

Añadir las tres cucharadas de harina común de manera gradual.

Mezclar constantemente con una cuchara de madera o un batidor hasta formar una pasta uniforme y sin grumos.

Cocinar durante aproximadamente un minuto para eliminar el sabor a harina cruda.

1. Agregar la leche

Retirar momentáneamente la preparación del fuego.

Incorporar los 500 centímetros cúbicos de leche fría poco a poco, mientras se continúa batiendo.

Este paso permite integrar los ingredientes y evitar la formación de grumos.

1. Cocinar la salsa blanca

Volver a colocar la cacerola sobre fuego medio-bajo.

Revolver constantemente hasta que la preparación comience a espesar y alcance un hervor suave.

La salsa debe adquirir una consistencia cremosa y uniforme.

1. Condimentar

Agregar sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada.

Mezclar para distribuir los condimentos de manera pareja.

La nuez moscada aporta un aroma característico que combina especialmente bien con las espinacas.

1. Incorporar las espinacas

Añadir las espinacas previamente cocidas, escurridas y picadas a la salsa blanca.

Mezclar cuidadosamente hasta integrar todos los ingredientes.

1. Completar la cocción

Mantener la preparación a fuego bajo durante aproximadamente dos minutos más.

Revolver suavemente para conseguir que las espinacas se calienten de manera uniforme y se impregnen con la salsa.

1. Agregar queso rallado y servir

Si se desea, espolvorear la preparación con dos cucharadas de queso parmesano rallado.

Servir inmediatamente, mientras conserva su textura cremosa y su temperatura.

**Cuántas porciones rinde esta receta**

Con las cantidades indicadas se pueden preparar aproximadamente cuatro porciones si las espinacas con salsa blanca se sirven como guarnición.

Si se utilizan como plato principal liviano, la receta alcanza para dos porciones.

El rendimiento puede variar según el tamaño de las porciones y los alimentos que acompañen la preparación.

**Información nutricional aproximada**

Cada porción, considerando un rendimiento de cuatro porciones, aporta aproximadamente:

Calorías: 180 kilocalorías.

Grasas: 13 gramos.

Carbohidratos: 10 gramos.

Proteínas: 6 gramos.

Estos valores son estimativos y pueden modificarse de acuerdo con los ingredientes utilizados, las cantidades y el tamaño de cada porción.

**Cómo conservar las espinacas con salsa blanca**

Una vez preparada, esta comida puede guardarse en la heladera durante un máximo de tres días.

Para conservarla correctamente, es recomendable colocarla en un recipiente hermético y refrigerarla una vez que haya dejado de estar muy caliente, sin mantenerla a temperatura ambiente durante períodos prolongados.

No se recomienda congelar esta preparación, ya que la salsa blanca puede separarse y perder su consistencia cremosa durante la descongelación.

Para recalentarla, conviene utilizar fuego bajo y revolver suavemente.

Si la salsa se encuentra demasiado espesa, se puede incorporar una pequeña cantidad de leche para recuperar su textura original.

**Una guarnición práctica para diferentes comidas**

Las espinacas con salsa blanca son una alternativa sencilla para incorporar verduras a la alimentación cotidiana.

Su sabor suave permite combinarlas con diferentes preparaciones, desde carnes y pollo hasta pescados y platos vegetarianos.

Además, pueden utilizarse como relleno de tartas, empanadas o panqueques, adaptando la consistencia de la mezcla según la receta elegida.

La posibilidad de emplear espinacas frescas o congeladas también facilita su elaboración durante cualquier época del año.

**Una receta tradicional, económica y rendidora**

La combinación de espinacas con salsa blanca demuestra que es posible preparar una comida sabrosa con pocos ingredientes y sin dedicar demasiado tiempo a la cocina.

La clave está en cocinar correctamente las verduras, eliminar el exceso de agua y elaborar una salsa blanca sin grumos, con la consistencia adecuada.

Con aproximadamente 25 minutos de preparación, esta receta ofrece una alternativa práctica para almuerzos y cenas familiares, que puede servirse como acompañamiento o como una comida liviana.

INFOBAE

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