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title: "¿Agua o electrolitos? Cuándo alcanza con la hidratación habitual y en qué situaciones conviene reponer sales"
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description: "Para la mayoría de las personas, beber agua y mantener una alimentación variada es suficiente para cubrir las necesidades diarias de hidratación y minerales. Sin embargo, el ejercicio prolongado, las altas temperaturas, la sudoración intensa o cuadros como diarrea y vómitos pueden requerir una estrategia diferente. Especialistas explican cuándo son necesarios los electrolitos y advierten que consumirlos en exceso tampoco está libre de riesgos."
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date_published: "2026-09-24T08:40:00-03:00"
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# ¿Agua o electrolitos? Cuándo alcanza con la hidratación habitual y en qué situaciones conviene reponer sales

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Mantener una hidratación adecuada es indispensable para el funcionamiento del organismo, pero la creciente oferta de bebidas deportivas, polvos, sobres y suplementos con electrolitos puede generar una pregunta frecuente: ¿es suficiente beber agua o es necesario incorporar productos que repongan minerales?

La respuesta depende fundamentalmente de las circunstancias. En condiciones habituales, la mayoría de las personas obtiene a través de los alimentos el sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio que necesita. Por ese motivo, incorporar electrolitos rutinariamente cuando no existen pérdidas significativas de líquidos no ofrece beneficios demostrados.

La situación puede ser diferente durante ejercicios que superan aproximadamente una hora, especialmente cuando se realizan en ambientes calurosos o húmedos, o frente a enfermedades que provocan importantes pérdidas de líquidos, como los cuadros de diarrea.

**Qué son los electrolitos y qué función cumplen**

Los electrolitos son minerales con carga eléctrica que se encuentran disueltos en los líquidos corporales. Entre los principales se encuentran el sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio.

Su concentración participa en funciones esenciales, como el equilibrio del agua dentro y fuera de las células, la transmisión de los impulsos nerviosos y la contracción de los músculos.

Sin embargo, perder agua no significa automáticamente que exista un desequilibrio que deba corregirse consumiendo productos con electrolitos. La necesidad de reponerlos depende de factores como la duración e intensidad del ejercicio, la temperatura ambiente, la cantidad de sudor y el estado de salud de cada persona.

Una revisión del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos sobre la deshidratación en adultos señala que el tratamiento busca corregir tanto el desequilibrio de líquidos como el de minerales, con seguimiento clínico cuando la situación lo requiere.

**La alimentación aporta gran parte de los minerales necesarios**

En la vida cotidiana, una alimentación variada constituye una fuente suficiente de electrolitos para la mayoría de las personas.

El sodio y el cloruro se obtienen principalmente a través de la sal y de diferentes alimentos preparados, mientras que el potasio se encuentra en frutas, verduras y legumbres.

Los productos lácteos, frutos secos, semillas y diferentes vegetales también proporcionan calcio y magnesio.

Por este motivo, para una persona sana que no registra pérdidas importantes de líquidos, agregar suplementos o bebidas especiales con electrolitos de manera rutinaria no constituye una necesidad demostrada.

**Qué ocurre cuando hacemos ejercicio**

La situación cambia durante la actividad física porque el organismo pierde líquido mediante el sudor y, junto con él, elimina principalmente sodio y cloruro.

El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte recomienda que las estrategias de hidratación sean individualizadas. Esto se debe a que tanto la cantidad de sudor producido como la concentración de electrolitos que se pierden presentan importantes diferencias entre una persona y otra.

La institución sostiene que las bebidas que combinan carbohidratos y electrolitos pueden presentar ventajas frente al consumo exclusivo de agua en determinadas circunstancias, particularmente cuando se realizan esfuerzos físicos prolongados.

Para los ejercicios de menos de una hora, en cambio, existe poca evidencia de diferencias fisiológicas o de rendimiento entre consumir agua y beber productos con carbohidratos y electrolitos.

**Cuándo puede ser conveniente reponer electrolitos**

Existen determinadas situaciones en las que la incorporación de estas sustancias puede adquirir mayor importancia:

+ Entrenamientos o competencias de larga duración.  
+ Actividad física intensa realizada en ambientes calurosos o con elevada humedad.  
+ Personas que presentan una sudoración abundante.  
+ Recuperación después de una pérdida considerable de líquidos, de acuerdo con la evaluación de un profesional sanitario.

De todas maneras, la hidratación no debería establecerse mediante una regla idéntica para todas las personas.

Beber demasiado también puede convertirse en un problema

La idea de que cuanto más líquido se consume mejor hidratado estará el organismo no siempre es correcta.

Beber una cantidad de líquido superior a la necesaria puede modificar la concentración de sodio en la sangre, un problema particularmente relevante entre quienes practican deportes de resistencia.

El objetivo consiste en reponer lo perdido sin excederse. Por eso, los especialistas aconsejan adaptar la estrategia de hidratación durante los entrenamientos antes de utilizarla en una competencia.

**Diarrea y vómitos: una situación diferente**

Cuando la pérdida de líquidos se produce como consecuencia de diarrea o vómitos, el escenario es diferente al generado por la actividad deportiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef recomiendan en casos de diarrea utilizar sales de rehidratación oral, que contienen una combinación específica de glucosa y electrolitos destinada a prevenir o tratar la deshidratación.

De acuerdo con la guía de la OMS, la presencia de glucosa favorece la absorción intestinal del sodio y del agua.

La fórmula de menor osmolaridad promovida por estos organismos contiene sodio, cloruro, potasio, citrato y glucosa. Se trata de una formulación destinada específicamente a la rehidratación y, por lo tanto, no es equivalente a una bebida deportiva utilizada para mejorar el rendimiento físico.

**Cuándo se necesita atención médica**

Existen síntomas ante los cuales no es suficiente elegir una bebida determinada o intentar compensar la pérdida de líquidos sin supervisión.

La deshidratación grave, la imposibilidad de beber, la confusión, los desmayos o los vómitos persistentes requieren atención médica.

En esas circunstancias, consumir por cuenta propia una bebida deportiva no sustituye una evaluación profesional ni el tratamiento que pueda resultar necesario.

El exceso de electrolitos también implica riesgos

Los productos que contienen electrolitos no son inocuos simplemente por tratarse de minerales necesarios para el organismo.

El consumo frecuente de suplementos o preparados de este tipo puede representar un riesgo, particularmente para las personas con enfermedades renales o cardíacas, así como para quienes utilizan medicamentos capaces de modificar el equilibrio de minerales.

Concentraciones excesivamente elevadas de sodio o potasio pueden resultar perjudiciales, por lo que ante la sospecha de un desequilibrio es necesaria una evaluación clínica.

Agua para el día a día y una estrategia específica cuando existen pérdidas importantes

La recomendación general de los especialistas consiste en diferenciar cada situación.

En la rutina cotidiana, para la mayoría de las personas el agua, las comidas habituales y prestar atención a la sensación de sed suelen resultar suficientes para mantener una hidratación adecuada.

Cuando aparecen condiciones especiales —como actividad física prolongada, temperaturas elevadas, sudoración intensa o enfermedades acompañadas por pérdidas gastrointestinales—, la reposición debe adaptarse a la magnitud de las pérdidas y a las necesidades particulares de cada persona.

En definitiva, los electrolitos cumplen funciones fundamentales, pero esto no significa que deban incorporarse mediante bebidas o suplementos todos los días. El contexto es el que determina la necesidad: agua y alimentación variada suelen alcanzar en condiciones normales, mientras que las pérdidas importantes de líquidos y minerales pueden requerir una reposición específica y, cuando existen síntomas relevantes, la intervención de profesionales de la salud.

Fuente: Infobae

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