A las Madres en su Día...

Locales 19 de octubre de 2019
Las Madres, son parte de Dios que hechas Mujer, han venido a cumplir con una misión tan noble y tan grande que ni siquiera los hombres, hechos hijos, lo han podido comprender.
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¡MADRE! Tendríamos como ejemplo a aquella mujer que albergó en su vientre al Cristo para hacerse hombre, lo vio nacer, lo vio crecer, sufrió por Él las crueldades de quienes no lo entendieron, sabiendo ella de que el HIJO DE DIOS, lo lloró al pie de la cruz, lo revistió de valor para con Él perdonar a quienes le ofendieron.

Misión imposible para quien no tiene a Dios encarnado, esa misión también la han cumplido todas aquellas Madrecitas que han padecido levantando un hijo en su vientre y en ocasiones careciendo de todos los recursos, viendo nacer a ese hijo ante la indiferencia de una sociedad y en ocasiones de su esposo… Al ver crecer a ese hijo; con dolor ha tenido que ver los desprecios y malos pagos que por la ignorancia y la ingratitud ese hijo le paga a esa Madre…

¡MADRE! No puede haber otro nombre que le de más realce a la Mujer, a esa Mujer... Aquella mujer que ha legado parte de su vida para criar un hijo para DIOS y un hijo para engrandecer la sociedad.

¡MADRE! ¡Bendita mujer! Como Hijos de Dios y caminantes de este sendero de la vida, te pido en este tu día, en que todos rememoramos tu nombre, algunos por tradición o por costumbre, pero otros porque sentimos en nuestras vidas palpitar todas las partes de tu ser.

¡MADRE! Esta mujer que un día fue hija, más tarde fue esposa y más tarde se convirtió en Madre adornando con tus años y tu experiencia aquella linda cabellera que no ha sido blanquecida por tus años, sino por la nobleza que en tu sangre llevas y que con tus sabios consejos has querido impregnar la conciencia de tu hijo para que Él también como tú, sea una criatura llena de Amor, llena de Paz y de Ternura para con sus condescendientes.

¡MADRE! Cuando tú mueras, te vas al cielo para desde allí, como la Aurora de la mañana, seguir alumbrando el camino de tu hijo que en la tierra dejas.

¡MADRE! Tu para nosotros no mueres, vives siempre porque sigues siendo la luz que ilumina nuestras vidas en los momentos de angustia y de tristeza en que por razones varias pronunciamos: PADRE ¿Por qué me has abandonado?, pero desde ese retiro de tu propia soledad, mira a tu madre que ha llegado hasta el pie de la cruz para consolarte, para animarte porque esta es la razón que tuvo el CRISTO cuando dijo: “HIJO, he ahí a tu Madre, MADRE, he ahí a tu hijo”. Nuestra Madre física muere, pero antes de morir deja una misión encomendada a la Santísima Virgen! Vela por mi hijo, MADRE MÍA! Esa es la Madre, Mujer Madre y Mujer Dios. Cultura Gnóstica. 

 

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